Un contingente de al menos 60 personas de distintas localidades del norte santafesino denunció haber sido estafado por una agencia de turismo luego de un frustrado viaje a Brasil. El grupo había contratado un paquete con destino a Camboriú, pero al llegar se encontró con que el hotel no tenía registrada la estadía y debieron regresar sin poder vacacionar.
Gabriela, una de las pasajeras afectadas, relató que el viaje estaba programado inicialmente para el 14 de febrero, pero fue postergado a último momento. “Un día antes nos llaman y nos dicen que había un inconveniente con otro contingente en Brasil y que teníamos que retrasar la salida”, explicó.
Finalmente, el grupo partió el 21 de febrero desde la ciudad de Santa Fe y llegó a Camboriú el domingo por la tarde. Sin embargo, allí comenzaron los problemas. “Cuando llegamos, nos encontramos con que el hotel Miramar no nos permitía el ingreso porque la agencia adeudaba pagos anteriores”, contó Gabriela.
Ante esa situación, los pasajeros —en su mayoría adultos mayores— debieron permanecer varias horas a la vera de una estación de servicio hasta conseguir alojamiento alternativo, el cual fue abonado por ellos mismos. “Éramos 60 personas, muchas con problemas de salud, esperando sin respuestas”, señaló.
La situación se agravó al día siguiente, cuando el nuevo hotel también exigió el pago de la estadía. “Nos dijeron que si a las 10 de la mañana no ingresaba el dinero, teníamos que dejar las habitaciones. Y así fue”, relató. El contingente quedó con las valijas en el hall del hotel, a la espera de una solución que nunca llegó.
Sin alojamiento y sin respuestas por parte de la empresa, el grupo se vio obligado a emprender el regreso a Reconquista. El viaje de vuelta también estuvo en riesgo, ya que el colectivo era tercerizado y no contaba con el pago para el combustible. Finalmente, la empresa de transporte se hizo cargo del regreso.
La agencia señalada es AIP Viajes y Turismo, cuyo titular es Alejandro Gabriel Braida. Según Gabriela, el empresario no volvió a comunicarse con los pasajeros mientras estaban en Brasil. “Ahora manda mensajes diciendo que va a reintegrar el dinero, pero después de lo que pasó, ya no le creemos”, sostuvo.
El perjuicio económico sería millonario. Los pasajeros abonaron entre 600 y 700 mil pesos cada uno. “Estamos hablando de una estafa muy grande. Son decenas de millones de pesos”, advirtió la damnificada, quien confirmó que el grupo analiza acciones legales conjuntas.
“Había gente que nunca había visto el mar y ni siquiera pudo asomarse a la playa. Fue una experiencia horrible”, concluyó Gabriela, aún conmocionada por lo vivido.
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