Colón sufrió una dura derrota este fin de semana al caer 2-0 frente a Deportivo Morón en el estadio Nuevo Francisco Urbano, en una actuación muy por debajo de lo esperado. El equipo santafesino no logró imponer su juego, careció de asociaciones y tenencia de la pelota, y terminó cediendo la cima de la Zona A en una tarde para el olvido.
Desde el inicio, el conjunto rojinegro se mostró incómodo. Parado con un 4-4-2, nunca pudo hacer pie ante un rival más intenso y decidido. Morón avisó en el primer minuto y rápidamente inclinó la cancha a su favor, aprovechando las imprecisiones y la falta de conexión entre líneas del equipo visitante. Ni los delanteros ni el mediocampo lograron gravitar, y el dominio local se hizo evidente.
A los 18 minutos, Franco Fagúndez abrió el marcador tras una jugada que reflejó la superioridad del “Gallito”. Hasta ese momento, y también después, Colón dependió en exceso de las intervenciones de Tomás Paredes, quien evitó que la diferencia fuera mayor. En ataque, las respuestas fueron escasas y sin profundidad.

El panorama empeoró a los 35 minutos de la primera mitad, cuando Matías Muñoz fue expulsado por el árbitro Álvaro Carranza. Con un hombre menos, Colón quedó aún más expuesto, sin reacción futbolística ni anímica, y se fue al descanso claramente superado.
Lejos de mejorar en el complemento, el equipo entró desconcentrado y sufrió un nuevo golpe en el arranque: Ezequiel Bulacio marcó el 2-0 y prácticamente sentenció el partido. A partir de allí, el encuentro se transformó en un monólogo de Morón, que manejó los tiempos y las acciones ante un rival desordenado y sin respuestas.
Colón mostró serias falencias defensivas y una preocupante falta de intensidad. Solo algunas intervenciones de Paredes evitaron una goleada más amplia. En ofensiva, apenas generó situaciones aisladas que no alcanzaron para inquietar al rival.
El pitazo final confirmó una derrota que duele no solo por los puntos perdidos, sino por la imagen que dejó el equipo. Sin juego, sin reacción y sin competitividad, Colón protagonizó su peor actuación en lo que va del año y encendió señales de alerta de cara a lo que viene.





