La última gala de Gran Hermano quedó envuelta en la polémica tras una serie de decisiones que sorprendieron tanto a los participantes como a la audiencia. En un giro inesperado, el programa ejecutó un intercambio de jugadores: Solange fue obligada a abandonar la casa, mientras que Cinzia regresó mediante un “Golden Ticket”.
Expulsión e Ingreso
El conductor Santiago del Moro abrió la emisión con un anuncio contundente: habría un ingreso y una salida inmediata. Sin votación del público ni instancia previa, eligió a Cinzia entre los exparticipantes y le otorgó el pase de reingreso al juego.
En paralelo, la producción comunicó la salida de Solange. La decisión, según explicó la voz del reality, se basó en las reiteradas expresiones de la jugadora manifestando su deseo de abandonar la competencia, lo que fue interpretado como una falta de compromiso con el juego.
Fulminante
La gala también incluyó movimientos estratégicos dentro de la casa. Tamara, líder de la semana, debió utilizar su beneficio especial y eligió a Manu para fulminar a dos compañeros. El participante apuntó primero contra Emanuel, argumentando que quería medir su desempeño tras haberle otorgado inmunidad previamente. La segunda fulminada fue para Luana.





