El empresario santafesino y fundador de Jerárquicos Salud, Juan José Sagardía, volvió a marcar sus diferencias con el Gobierno de Javier Milei y reclamó un cambio en el rumbo económico. Si bien aseguró que no se arrepiente de haber votado al actual Presidente, cuestionó que el programa económico tenga un enfoque excesivamente financiero y reclamó medidas destinadas a recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores.
Sagardía, de 82 años, difundió recientemente una carta pública en la que planteó sus críticas al Gobierno y luego profundizó sus conceptos en diálogo con EME. El empresario sostuvo que la economía argentina atraviesa un escenario en el que los salarios perdieron capacidad de compra y reclamó una reducción de la presión impositiva sobre las empresas como una herramienta para favorecer la formalización, mejorar los ingresos y reactivar el consumo.
“No estoy arrepentido, para nada”, afirmó al referirse a su voto por Milei. Sin embargo, aclaró que desde hace meses viene planteando públicamente sus diferencias con el ministro de Economía, a quien cuestiona por su perfil financiero.
“Le dije: usted logró bajar el costo de vida, ahora lo que sí tiene que hacer es dar de baja a su ministro de Economía, porque es financista, no es empresario, no es productivista”, sostuvo.
“El dólar nos desbarrancó a todos”
Uno de los principales cuestionamientos de Sagardía apunta a la evolución del dólar y sus efectos sobre los ingresos de los argentinos.
“Ellos están preocupados por el Fondo Monetario Internacional, la finanza. ¿Quién llevó el dólar de 800 a 1.400? Eso nos desbarrancó a todos los argentinos”, afirmó.
En ese sentido, puso como ejemplo la situación de los trabajadores que forman parte de las empresas y entidades que dirige. Sagardía aseguró que de los aproximadamente 1.500 trabajadores que dependen de sus organizaciones, unos 1.200 son auxiliares y, según su percepción, enfrentan serias dificultades para llegar a fin de mes.
“¿De qué viven? No alcanza el salario, perdió poder adquisitivo”, sostuvo.
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El empresario también utilizó un ejemplo de su patrimonio para graficar lo que considera una fuerte distorsión de la economía argentina. Recordó que hace ocho años compró una vivienda por $1,6 millones y señaló que actualmente esa propiedad tendría un valor cercano a los $120 millones.
“Si yo tengo 120 millones de pesos en el bolsillo, que sería el producto de mi salario para comprar esa casa… esa fue la desvirtuación de la economía argentina”, explicó.
Una economía que, según Sagardía, se mueve “en negro”
Otro de los ejes de sus críticas está relacionado con la presión impositiva y la economía informal.
“Todos los empresarios, y todo aquel que tenga hasta un kiosco, llama a un contador para que arregle los números, y el ARCA —léase AFIP— no los controla”, afirmó.
Para Sagardía, esa situación termina beneficiando a sectores empresariales que el propio Gobierno había cuestionado durante su campaña.
“Todo lo que él cuestionó, que es la casta, está beneficiando a la casta empresarial”, sostuvo.
En esa línea, planteó que la reducción de impuestos podría generar un incentivo para que las empresas formalicen sus actividades.
“Bajar los impuestos, así de simple”, resumió.
Y agregó: “Bajen los impuestos al 50%, el empresario va a pagar lo que corresponde y no va a trabajar en negro. Bajen los impuestos y aumenten los salarios”.
El empresario aclaró que su planteo está dirigido principalmente a los tributos que afrontan las empresas y consideró que un trabajador debería percibir, según su propia estimación, ingresos de entre $4 y $6 millones para recuperar capacidad de consumo.
Consumo, salarios y actividad económica
Para Sagardía, la recuperación de los salarios es indispensable para que pueda reactivarse el comercio y, posteriormente, la inversión.
“Hoy a nadie se le va a pasar por la cabeza invertir en algo cuando apenas puede sostener el negocio”, planteó.
El empresario entiende que existe una relación directa entre los ingresos de los trabajadores y la actividad de los comercios. “Yo, asalariado, puedo darle de comer al comerciante que tiene un negocio”, explicó al defender una mejora de los salarios como motor del consumo interno.
Su planteo también se vincula con su visión desarrollista de la economía, que, según explicó, debería priorizar la producción y el trabajo por encima de la especulación financiera.
“Soy desarrollista, soy frondicista”, remarcó.
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Campo, industria y Vaca Muerta
Sagardía también cuestionó que la estrategia económica dependa excesivamente de algunos sectores vinculados a los recursos naturales.
“La productividad argentina toda la vida fue el campo”, afirmó.
En ese sentido, valoró el crecimiento de actividades como la explotación petrolera y minera, pero pidió que no se descuiden otras áreas de la economía.
“Si nos va bien con el petróleo, con el litio, con todos los minerales, en buena hora, sigamos sumando, pero no le golpeemos al campo, no golpeemos la industria”, sostuvo.
También cuestionó el origen de buena parte de las empresas vinculadas a la actividad minera y reclamó mayor información sobre la composición de la propiedad de esas compañías.
Críticas al Estado y a la dirigencia política
Las críticas de Sagardía no se limitaron al Gobierno nacional. También cuestionó el funcionamiento del Estado y la dirigencia política en general.
“En todas las cosas que participó el Estado, lo fundimos: no tenemos más ferrocarril, no tenemos más fábrica de autos, no tenemos más fábrica de aviones”, afirmó.
Al mismo tiempo, respaldó parcialmente la reducción del tamaño del Estado impulsada por Milei, aunque cuestionó el impacto sobre los trabajadores despedidos.
“Sí, en eso sí está bien, no digo que no. El tema es cuando dejás gente cesante, porque a esa gente también le podés hacer una cooperativa y ponerla a trabajar”, planteó.
El empresario también apuntó contra los dirigentes provinciales y aseguró que no consigue ser recibido por el gobernador Maximiliano Pullaro.
“A mí cuando me dice que soy ciudadano… no soy ciudadano, señores, soy ciudadano el día que voto porque me necesitan”, manifestó.
Y agregó: “Le pedís una audiencia al gobernador y no te la da, y le damos trabajo a 1.500 personas. Empiecen a gobernar, buscame un diputado, un senador que me atienda”.
“Respeto que esté el periodismo”
Sagardía también defendió el rol de los medios de comunicación frente a las críticas de Milei hacia el periodismo.
“Él dice que los periodistas son todos pagos, y yo lo que le digo es que respeto que gracias a Dios está el periodismo, porque entonces me entero de lo que pasa en el Gobierno”, afirmó.
“El Gobierno a mí no me informa de nada. Entonces prefiero a los periodistas, aunque los critique”, agregó.
Una mirada crítica, pero sin arrepentirse del voto
A pesar de sus fuertes cuestionamientos, Sagardía insistió en que no se arrepiente de haber elegido a Milei en las últimas elecciones.
“No me arrepiento de nada”, reiteró, y explicó que su decisión estuvo vinculada con su rechazo al escenario político anterior.
“Lo elegí porque lo que existía antes seguro que no lo iba a votar”, afirmó.
Su posición, según explicó, busca diferenciar el apoyo electoral de la crítica a las políticas implementadas posteriormente. Desde una mirada desarrollista, reclama que la economía vuelva a concentrarse en la producción, los salarios y el mercado interno.
“Bajen los impuestos y aumenten los salarios”, sintetizó Sagardía, como propuesta para recuperar el consumo y darle mayor previsibilidad a la actividad económica.






